De los infiernos al renacer - la mujer detrás de MeditandoAndo
Mi nombre es Liliana Rey y hace ya más de trece años inicié un viaje que cambiaría mi vida por completo. No fue por elección consciente, sino porque la vida, con su sabiduría implacable, me empujó a mirar hacia dentro cuando todo lo de afuera dejó de tener sentido.
Del fondo de mis abismos surgió MeditandoAndo
Durante este tiempo me encontré, me perdí, me volví a encontrar… y me volví a perder. El crecimiento espiritual y emocional no es una línea recta, es un baile entre luces y sombras. Hubo momentos de claridad absoluta y otros en los que me sumergí en lo más profundo de mis propios infiernos. Y aunque parezca paradójico, fue ahí, en el fondo de esos abismos, donde encontré las semillas de lo que hoy es una de mis creaciones más queridas: MeditandoAndo.
Escuchando mi voz interior
Recuerdo especialmente un momento, en plena pandemia. Todo parecía venirse abajo. La incertidumbre, el aislamiento, los miedos colectivos e individuales… y, dentro de mí, una caída que parecía definitiva. Fue una noche larga del alma. Pensaba que no saldría de ahí. A veces sentía que ya no quedaban fuerzas. Pero había una voz muy bajita, muy tenue, que no se rendía. Era mi voz interior, esa chispa de vida que nunca se apaga del todo, incluso cuando una cree que ya no hay más por dar.
Crear un espacio para los que no encajamos del todo
Y fue en medio de esa oscuridad que nació la luz. MeditandoAndo no fue un proyecto planeado con lógica o estrategia. Fue más bien un susurro convertido en llamada. Una necesidad de crear un espacio en el mundo para los que, como yo, hemos sentido que no encajamos del todo. Para las locas, las distintas, las utópicas, las que lo han intentado una y otra vez, las que caen, las que se levantan, las que están empezando.
MeditandoAndo es un camino
MeditandoAndo es un refugio, un hogar, un lugar de encuentro para almas curiosas, sensibles y valientes. No es un destino, es un camino. Un espacio de exploración, meditación, consciencia y comunidad. Es mi forma de devolver al mundo todo lo que este viaje me ha enseñado. Es mi forma de decir “no estás sola”, “no estás solo”.
Hoy miro hacia atrás y puedo decir, con lágrimas en los ojos y el corazón lleno, que incluso mis caídas más profundas fueron momentos mágicos. Porque me trajeron hasta aquí. Porque gracias a ellas, hoy puedo tender la mano a otras personas que están transitando sus propias noches oscuras.
Esta soy yo
Liliana, mujer, buscadora, aprendiz eterna y creadora de MeditandoAndo. No he llegado a ninguna meta, porque esto no va de llegar. Va de caminar, de compartir, de ser.
Y aquí estoy, caminando contigo.